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La máscara de tela, ¿es suficiente para proteger contra la variante delta?

En los últimos meses, algunas compañías aéreas europeas han prohibido el uso de máscaras de tela para controlar la propagación del coronavirus durante los vuelos, en favor de las quirúrgicas y los respiradores N95.      

Se trata de un nuevo debate sobre la eficacia del popular cubrebocas de tela, cuyo uso se extendió desde los primeros días de la pandemia, cuando se emitieron las primeras recomendaciones. De hecho, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) las siguen incluyendo en su “guía para el uso de máscaras”.  

Las máscaras siguen siendo una pieza fundamental en la lucha contra la pandemia, porque las personas se infectan principalmente con el SARS-CoV-2, el virus que causa covid-19, al inhalar pequeñas partículas de aerosol que permanecen en el ambiente y las gotas respiratorias que se producen al toser y estornudar.

Pero la ciencia está cambiando. La variante delta, que actualmente es la principal en los Estados Unidos, es mucho más contagiosa que el coronavirus original, lo que significa que la carga de virus en el aire es mayor. 

En consecuencia, algunos expertos han revisado sus recomendaciones. “Por la variante delta, probablemente haya que actualizar también las máscaras”, dijo el doctor Ashish Jha, experto en covid-19 y decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Brown, en FOX News Sunday a principios de este mes. 

¿Qué tipo de cubreboca se debe usar?

Hay confusión. Las orientaciones sobre las máscaras han ido cambiando, y las nuevas investigaciones han modificado el pensamiento convencional.

Primero se dijo que la máscara no era necesaria. Poco después, esta recomendación cambió, pero se aconsejó no comprar las quirúrgicas que utilizan los profesionales de salud por la gran escasez de este tipo de equipos de protección. En su lugar, se recomendó a los estadounidenses que compraran máscaras de tela o que hicieran sus propias versiones. Ahora, la escasez no parece ser un problema tan grande, pero los CDC siguen desaconsejando comprar máscaras N95. 

A finales de agosto, el doctor Anthony Fauci, el líder médico en enfermedades infecciosas, se negó a recomendar máscaras de mayor calidad. “En lugar de preocuparse por el tipo de máscara, basta con usarla”, afirmó en el programa The Mehdi Hasan Show de MSNBC. 

¿Qué es lo que pasa? El doctor Peter Chin-Hong, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de California en San Francisco, opinó que Fauci intentaba controlar el tema para evitar males mayores. “Parece más importante usar algo con lo que te sientas cómodo y que puedas llevar durante largos periodos de tiempo si vas a un entorno concreto… en lugar de decir que tienes que llevar el estándar de oro en todo momento”, señaló. 

“La base debería ser una máscara quirúrgica”, añadió Chin-Hong. “Es más fácil de colocar. Es barata, aunque no siempre sea respetuosa con el medio ambiente”. Chin-Hong sólo se pone una N95 cuando hay incendios forestales. “Incluso en el hospital, uso principalmente una máscara quirúrgica”, aseguró. 

Aunque cree que el gobierno y los funcionarios de salud pública deberían hacer hincapié en el uso de máscaras quirúrgicas, Chin-Hong dijo que las máscaras de tela pueden ofrecer suficiente protección en determinadas circunstancias.

Por ejemplo, una persona totalmente vacunada, probablemente obtendría una protección adecuada llevando un cubrebocas de tela durante breves períodos de tiempo cuando un espacio interior no esté lleno. Mucho depende del contexto, por lo que el doctor propuso estas preguntas para ayudarnos a tomar decisiones: Si vas a entrar en un espacio cerrado, ¿habrá mucha gente en el edificio? ¿Cuánto tiempo vas a estar dentro? ¿Todo el mundo tendrá puesta una máscara? ¿Están, o estás, totalmente vacunados? ¿Eres inmunodeprimido? 

Cuanto más arriesgada sea la situación, más probable es que una máscara de mayor calidad sea la mejor opción. “Nada implica riesgo cero, por lo tanto, se trata de reducir el riesgo”, afirmó Chin-Hong. 

“Está claro que hay que mejorar las máscaras para luchar contra la variante delta, pero eso no significa que quienes no puedan permitirse las N95 no tengan opciones”, indicó Raina MacIntyre, directora del Programa de Investigación en Bioseguridad de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sidney, Australia, que ha realizado muchos estudios sobre las máscaras. 

MacIntyre dijo que es “posible diseñar una máscara de tela de alto rendimiento”. Un estudio experimental de laboratorio del que es coautora encontró que una máscara de tela en capas puede bloquear eficazmente las gotas. El estudio, publicado en mayo en el Journal of the American Chemical Society, recomienda utilizar un mínimo de tres capas —una combinación de algodón/lino y poliéster/nylon— para lograr el mismo bloqueo de gotas de las máscaras quirúrgicas. 

No sólo es importante la superposición de capas para mejorar la filtración, sino también el ajuste. Una técnica recomendada por los CDC para mejorar el ajuste de una máscara de tela o quirúrgica consiste en anudar las correas y plegar los laterales. Por lo general, está bien ajustada si se siente que el aire caliente entra por la parte delantera de la mascarilla al inhalar y exhalar.  

Un estudio a gran escala sobre condiciones reales, publicado en septiembre, reveló que las máscaras quirúrgicas son especialmente eficaces para reducir las infecciones sintomáticas. Este tipo de mascarilla evitó una de cada tres infecciones entre personas de 60 años o más.  

Investigadores de Yale, Stanford y la organización sin fines de lucro GreenVoice realizaron un seguimiento de más de 340,000 adultos, en una zona rural de Bangladesh, durante al menos ocho semanas. Aproximadamente la mitad se beneficiaron de la distribución y promoción gratuita de máscaras. En las aldeas donde esto ocurrió, el uso de máscaras pasó del 13% al 42%. Estas mismas aldeas informaron un menor número de infecciones por covid-19 confirmadas, y una menor incidencia de síntomas relacionados. 

Las aldeas en las que se repartieron máscaras de tela informaron de una reducción del 5% de los síntomas, mientras que las aldeas que recibieron máscaras quirúrgicas informaron de una reducción del 12%.

Cuando un tercio de los adultos con síntomas comúnmente asociados a covid-19 aceptaron hacerse un análisis de sangre, los investigadores descubrieron una reducción del 11% entre los que llevaban máscaras quirúrgicas. Los investigadores no observaron una reducción significativa de las infecciones entre los que llevaban máscaras de tela.

Este estudio se realizó antes de que la variante delta circulara ampliamente en el país. El estudio aún no se ha sometido a una revisión por pares, pero algunos expertos ya han anunciado su metodología y sus resultados. 

“Cuando vi esos resultados, tiré mi máscara de tela”, aseguró Stephen Luby, coautor del estudio y profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad de Stanford. “Si delta está circulando y tienes que usar una mascarilla, ¿por qué no usas una que los datos te dicen que es buena?”. 

“Encontramos pruebas muy sólidas de que las máscaras quirúrgicas son eficaces”, agregó Jason Abaluck, economista de Yale que ayudó a dirigir el estudio. “Mi lectura de esto es que las máscaras de tela son probablemente algo efectivas. Mejores que nada”.

Abaluck sospecha que su estudio ofrece pruebas contradictorias sobre las máscaras de tela, porque sólo un tercio de los que reportaron síntomas consintieron en someterse a un análisis de sangre para detectar covid. En otras palabras, el pequeño tamaño de la muestra produjo estimaciones imprecisas. “La interpretación de toda esta constelación de resultados es que las máscaras realmente ayudan. De hecho, reducen la probabilidad de tener covid, y por eso hemos observado menos síntomas”, afirmó. 

Múltiples estudios de observación y análisis de tendencias han demostrado que el uso comunitario de las máscaras, incluyendo máscaras de tela, reduce la propagación de covid. Los investigadores del estudio de Bangladesh aclararon que esos estudios tenían inconvenientes, y por eso realizaron un ensayo clínico aleatorio.

Por ejemplo, algunos de esos estudios no pudieron observar el efecto independiente de las máscaras en entornos reales porque observaban las consecuencias de los mandatos de uso de máscaras, que a menudo iban acompañados de otras medidas contra covid, como el distanciamiento físico. Sin embargo, coincidieron en la conclusión general: Las personas que usan máscara tienen menos probabilidades de infectarse que las que no.  

“Así es la ciencia. La ciencia evoluciona”, apuntó Luby. “Teníamos pruebas de que obtenemos cierta protección con las máscaras de tela, y ahora tenemos pruebas, más recientes, de que obtenemos mejor protección con las máscaras quirúrgicas”. 

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