Como el hambre o la sed, la soledad de los adultos mayores puede aliviarse

(Getty Images)

La creencia popular es que la soledad es una constante en el otoño de la vida.  Pero un cuerpo considerable de investigaciones confirma que no es así.

De hecho, la soledad es la excepción más que la regla entre los adultos mayores. Y cuando existe, se puede aliviar: es un estado psicológico mutable.

Sólo el 30% de los adultos mayores se sienten solos con bastante frecuencia, según datos del Proyecto Nacional de Vida Social, Salud y Envejecimiento, el estudio más amplio sobre las circunstancias sociales y la salud de los adultos mayores en los Estados Unidos.

El 70% restante tiene suficientes interacciones satisfactorias con otras personas como para satisfacer sus necesidades sociales y emocionales básicas.

“En todo caso, la intensidad de la soledad disminuye desde la edad adulta hasta la edad madura y no vuelve a intensificarse hasta la vejez más avanzada”, explicó Louise Hawkley, autoridad reconocida a nivel internacional en el tema y científica investigadora senior en el National Opinion Research Center (NORC) de la Universidad de Chicago.

Entender el grado de soledad es importante, en la medida en que esta condición se ha relacionado en adultos mayores con más estrés, un deterioro de la función del sistema inmunológico, inflamación, hipertensión, depresión, disfunción cognitiva y la posibilidad de una muerte precoz.

Un nuevo estudio, co-escrito por Hawkley, destaca otro rasgo subestimado de esta aflicción: a menudo la soledad es transitoria, no permanente.

El estudio examinó a más de 2,200 estadounidenses de entre 57 y 85 años en 2005, y de nuevo en 2010. Del grupo que reportó estar solo en 2005 (poco menos de un tercio de la muestra), el 40% se había recuperado de ese estado cinco años después, mientras que el 60% todavía estaban solos.

¿Qué ayudó a los adultos mayores a recuperarse de la soledad? Dos factores: pasar tiempo con otras personas y eliminar la discordia y las perturbaciones en las relaciones familiares.

Hawkley explicó el resultado destacando que la soledad es una señal de que una necesidad esencial -un deseo de pertenecer- no se está satisfaciendo. Como el hambre o la sed, motiva a las personas a actuar, y es probable que, para superar la soledad, los adultos mayores se acercaran más a la gente que tenían cerca.

El estudio también analizó los factores protectores que impedían que las personas mayores estuvieran solas. ¿Qué hizo la diferencia? Mucho apoyo de los miembros de la familia y menos problemas físicos que interfirieran con la independencia de un individuo y la capacidad de salir de la casa.

Para aliviar la soledad, primero hay que reconocer las percepciones que subyacen a la emoción, dijo Hawkley y otros expertos.

La percepción fundamental es de insuficiencia. Las personas que están solas tienden a sentir que otros no están satisfaciendo sus expectativas y que falta algo esencial. Generalmente hay una brecha significativa entre las relaciones que estas personas desean y las que realmente tienen.

Esto no es lo mismo que el aislamiento social -la falta de contacto con otras personas- aunque los dos estados pueden estar vinculados. La gente puede sentirse “sola en un matrimonio” conflictivo o “sola en medio de una multitud” cuando están rodeadas de otras personas con las que no pueden conectarse.

Las intervenciones para abordar la soledad han recibido una mayor atención desde 2011, cuando la Campaign to End Loneliness (Campaña para Acabar con la Soledad) se lanzó en Gran Bretaña.

Las siguientes son dos formas esenciales para mitigar este sentimiento angustiante:

Alterar las percepciones. La soledad se perpetúa a través de un sombrío ciclo de retroalimentación. Creemos que no le caemos bien a las personas, así que transmitimos negatividad, lo que hace que se alejen, lo que a su vez refuerza nuestra percepción de que no somos valorados.

Cambiar las percepciones que subyacen en este ciclo es la manera más efectiva de aliviar la soledad, según una evaluación exhaustiva de distintas intervenciones publicada en 2011.

Heidi Grant, directora asociada del Motivation Science Center de la Universidad de Columbia, describió esta dinámica en un artículo publicado en 2010. “Si Bob parece últimamente más tranquilo y distante de lo habitual, una persona solitaria probablemente asumirá que ha hecho algo para ofender a Bob, o que Bob le está dando intencionalmente un trato frío”, escribió.

Con ayuda, la gente puede aprender a examinar las suposiciones subyacentes a sus pensamientos y hacerse preguntas como: “¿Estoy segura de que no le caigo bien a Bob? ¿Podría haber otras razones para su comportamiento reservado en el trabajo?”

Este tipo de “reestructuración cognitiva” es un componente esencial de LISTEN, una intervención prometedora para tratar la soledad desarrollada por Laurie Theeke, profesora asociada en la escuela de enfermería de la Universidad de West Virginia. En cinco sesiones de dos horas, pequeños grupos de personas solitarias analizan sus expectativas sobre las relaciones, sus necesidades, sus patrones de pensamiento y sus comportamientos mientras cuentan sus historias y escuchan a otros.

Unirse a un grupo puede ser eficaz si hay un componente educativo y la gente está activamente comprometida, dijeron expertos.

Invierta en las relaciones. Con la soledad, no es la cantidad de relaciones lo que más cuenta. Es la calidad.

Si está casado, la relación con su cónyuge es muy importante para mantener un sentimiento de pertenencia y prevenir la soledad, dijo Hawkley.

Si no se ha llevado bien, es hora de intentar cambiar las cosas. ¿Recuerda cuando se sentía más conectado con su pareja? ¿Cómo se sentía? ¿Puede enfatizar lo positivo y minimizar lo negativo? Si siente que está atascado, busque ayuda profesional.

Invertir en las relaciones con familiares y amigos es igualmente importante. Este es el momento de ir más allá de los viejos agravios.

“Si quiere recuperarse de la soledad, trate de lidiar con las dificultades que están interrumpiendo las relaciones”, enfatizó Hawkley.

Además, es una buena idea diversificar sus relaciones para no depender exclusivamente de algunas personas, según Jenny de Jong Gierveld y Tineke Fokkema, investigadores de la soledad de los Países Bajos.

La capacitación en habilidades sociales puede ayudar a la gente solitaria a lidiar con problemas como, por ejemplo, no saber cómo volver a contactarse con un viejo amigo o iniciar una conversación con un pariente lejano. Y aprender estrategias para afrontar situaciones puede ampliar su arsenal de respuestas adaptativas.

Ambas estrategias forman parte de un “programa de enriquecimiento de la amistad” de seis semanas desarrollado en los Países Bajos. El objetivo es ayudar a las personas a tomar conciencia de sus necesidades sociales, reflexionar sobre sus expectativas, analizar y mejorar la calidad de las relaciones existentes y desarrollar nuevas amistades.

Una estrategia sencilla puede marcar la diferencia. “Si tiene buenas noticias, compártalas”, dijo Hawkley, “porque eso tiende a acercar a la gente”.

La cobertura de KHN relacionada con el envejecimiento y la mejora del cuidado de los adultos mayores es apoyada por The John A. Hartford Foundation.

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