La “estrategia de riesgo” de Planned Parenthood para actualizar su imagen

La doctora Leana Wen (izq.), presidenta de Planned Parenthood, habla con el personal de Planned Parenthood en la clínica Mar Monte de San Jose, California. (Anna Maria Barry-Jester/CHL)

La administración Trump está impulsando su agenda de salud reproductiva. Ha implementado cambios en el programa Título X, que financia los servicios de planificación familiar para personas de bajos ingresos, diseñados para tener un efecto escalofriante en las organizaciones que brindan servicios de aborto o incluyen esta opción al asesorar. También ha nominado a jueces federales, los que, se sabe ampliamente, apoyan restricciones sobre el aborto a nivel estatal.

En ese contexto, Planned Parenthood, conocido como un defensor acérrimo de los derechos sobre el aborto, está trabajando para reformular su imagen pública. Bajo la presidencia de la doctora Leana Wen, quien asumió el cargo en noviembre, la proveedora de salud reproductiva más grande de la nación empezó a destacar el amplio abanico de servicios que brinda: tratamiento de la depresión, detección del cáncer y la diabetes, y el abordaje de problemas de salud complejos, como las elevadas tasas de mortalidad materna.

Analistas dicen que esta estrategia podría proteger a Planned Parenthood contra los esfuerzos de la Casa Blanca y otros opositores al aborto. Pero es complicado. Incluso cuando la organización se apoya en su trabajo de salud comunitaria, Wen no está abandonando los servicios relacionados con el aborto que han ayudado a formar la identidad de la organización, y de los que se oponen a ella.

“No podemos separar uno de nuestros servicios. No es así como funciona la medicina”, dijo Wen a Kaiser Health News.

Si tiene éxito, este esfuerzo podría cambiar la percepción que el público tiene de Planned Parenthood. Pero si es contraproducente, podría hacer que la organización sea aún más vulnerable. Algunas personas se muestran escépticas, debido a la polarización sobre las políticas del aborto.

“En el momento en el que se comienza a hablar sobre el aborto, ya es una estrategia arriesgada”, dijo Karen O’Connor, científica de la American University quien estudia las políticas de atención de salud reproductiva. Es probable que provoque reacciones fuertes de las personas que ven a los proveedores de servicios de aborto no como profesionales de salud reproductiva sino como “asesinos de bebés”, observó.

“Si lo estuviera haciendo, y esto es como alguien que estudia los movimientos sociales y las organizaciones de mujeres, eliminaría el aborto de la ecuación y diría ‘salud reproductiva es atención de salud'”.

La nueva estrategia ya está generando reacciones entre los opositores del aborto, quienes descartan el posicionamiento de Planned Parenthood como un proveedor de salud comunitario de primera línea.

“Este encuadre es simplemente un ejercicio de relaciones públicas”, dijo Mallory Quigley, vicepresidenta de comunicaciones de Susan B. Anthony List, un grupo contra el aborto con sede en Washington. “No creo que esta campaña tenga éxito, y no creo que dure mucho”.

Los expertos en salud reproductiva tienen una opinión diferente, ya que el esfuerzo de Planned Parenthood por promover su gama de ofertas de atención médica, incluido el aborto, es coherente con la realidad y acorde con los estándares médicos más importantes. Para reforzar este mensaje, Wen, ex comisionada de salud de Baltimore y la primera médica en tomar el timón del grupo, se ha embarcado en una gira nacional para escuchar y compartir opiniones.

“Es lo que somos. Somos una organización de atención médica”, dijo Wen. “Eso es lo que hacen nuestros afiliados en todo el país, reunir a las personas en el lugar en donde están con los servicios de salud que necesitan”.

Hasta el momento, Wen y otros funcionarios de Planned Parenthood han visitado a 17 afiliadas a lo largo del país. Planean visitar varios centros más, confirmaron asistentes de Wen.

La idea es no estandarizar lo que ofrecen los sitios de Planned Parenthood, dijo Wen, argumentando que cada clínica debe tomar la iniciativa en la creación de sus propios programas de salud pública, basados ​​en sus pacientes. Aun así, el liderazgo nacional de la organización está trabajando para identificar los programas de salud que podrían expandirse, y alentar a las clínicas de todo el país a considerar la implementación de esas mejores prácticas.

Recientemente, Wen y su equipo visitaron la clínica de la organización en Rhode Island para investigar cómo planea expandir sus ofertas de atención primaria.

La clínica, que se encuentra a 10 minutos a pie del centro de Providence, atiende a pacientes de todos los géneros y edades, señaló su personal. Ha ampliado su oferta con visitas de bienestar, junto con sus programas para asegurar que las pacientes que desean tener hijos estén saludables antes de quedar embarazadas.

Wen también se centró en los esfuerzos de la clínica por reducir las tasas de mortalidad materna en el área, un problema que afecta a las mujeres de bajos ingresos y de raza negra en tasas mucho mayores. En 2018, en Rhode Island, 18.3 mujeres por cada 100,000 nacimientos murieron por causas relacionadas con el embarazo; para las mujeres de raza negra, la cifra fue de 47.2 por cada 100,000, y para las mujeres blancas no hispanas, 18.1.

El liderazgo de Planned Parenthood promocionó la propuesta de legislación estatal que habría extendido la cobertura de Medicaid para asistentes de partos, entrenadoras que no son médicas, y que a menudo se consideran un recurso valioso para reducir las muertes maternas.

La doctora Leana Wen (der.) visita un laboratorio en el sótano de la clínica de Planned Parenthood Mar Monte en San José, California, que procesa pruebas para detectar gonorrea y clamidia. "Cuando estaba en la universidad, hacíamos todo el pipeteado manualmente", le contó al personal. (Anna Maria Barry-Jester/CHL)

En una clínica de Planned Parenthood en Mar Monte, en San José, California, los miembros del personal destacaron los servicios de salud mental de la instalación, con profesionales de salud del comportamiento que ayudan a los pacientes durante el proceso de atención médica; y su centro de pruebas para infecciones de transmisión sexual, que funciona en el mismo edificio.

En ambas clínicas, los miembros del personal hablaron sobre ayudar a los pacientes que enfrentan una amenaza de violencia doméstica a encontrar recursos de vivienda segura y guiarlos hacia los recursos disponibles para cosas como alimentos saludables.

Incluso mientras promueve ese trabajo, que a menudo el público pasa por alto, Wen, cuya formación es en emergencias, enfatiza los servicios de aborto en cada lugar e intenta incluir el mensaje en la narrativa de salud pública.

En Providence, el equipo de Planned Parenthood participó de una conferencia de prensa para hablar sobre un proyecto de ley local que, si la Corte Suprema rechaza Roe v. Wade, legalizaría explícitamente la protección contra el aborto en Rhode Island.

“El aborto es parte del espectro de la atención de salud reproductiva completa, y sabemos que la atención de salud reproductiva es atención de salud”, dijo Wen entre aplausos. “Y el cuidado de la salud es un derecho humano”.

Pero no está claro cómo la gira y los esfuerzos con los nuevos mensajes tendrán éxito político. Si bien la mayoría de los estadounidenses tienen opiniones positivas sobre Planned Parenthood, según sondeos, están divididos equitativamente sobre el aborto.

“Planned Parenthood, en cierta medida, está tomando una estrategia arriesgada al tratar de unir las dos cosas. Los veo como mensajes muy diferentes”, dijo O’Connor. “Si sacas el ‘aborto’ y vas hacia la salud reproductiva, tiene un mensaje ganador que es muy simple”.

Sin embargo, este esfuerzo de marca quizás llegue en el momento adecuado, sugirió Lucinda Finley, profesora de derecho en la Universidad de Buffalo. Finley relaciona a la organización con lo que el sondeo sugiere que es la preocupación principal de los votantes, especialmente en las elecciones de 2020: la atención médica.

Enmarcarlo como “’el aborto es atención médica, la atención médica es un derecho humano’ lo vincula con el debate más amplio sobre la atención médica y sobre cómo debemos brindar atención médica a las personas en este país”, opinó Finley.

Cuando se le preguntó si este mensaje podría proteger políticamente a Planned Parenthood de los ataques conservadores, o ganar nuevos partidarios para la organización, Wen sugirió que el énfasis en la salud de la comunidad es simplemente una respuesta a las necesidades médicas.

“No quiero que la gente piense que estamos haciendo esto porque es lo políticamente correcto”, dijo. “Es lo correcto porque eso es lo que piden nuestros pacientes”.

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