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Por qué los adultos mayores necesitan consumir más proteína

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Los adultos mayores necesitan comer más alimentos ricos en proteínas cuando pierden peso, si enfrentan una enfermedad crónica o aguda, o están en el hospital, según un creciente consenso entre los científicos.

Durante estos períodos estresantes, los cuerpos envejecidos procesan las proteínas de manera menos eficiente, por eso necesitan más para mantener la masa muscular y la fuerza, la salud ósea y otras funciones fisiológicas esenciales.

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Expertos sugieren que incluso los adultos mayores sanos necesitan más proteínas que cuando eran más jóvenes para ayudar a preservar la masa muscular. Sin embargo, hasta un tercio de los seniors no comen una cantidad adecuada por razones que van desde la falta de apetito, problemas dentales o deficiencia gustativa, hasta dificultad para tragar y recursos financieros limitados. Combinado con una tendencia a volverse más sedentarios, esto puede causar que se deterioren los músculos, se comprometa la movilidad, se tarde más en recuperarse de enfermedades, y en la pérdida de independencia.

Impacto en el funcionamiento. Investigaciones recientes sugieren que los adultos mayores que consumen más proteínas tienen menos probabilidades de perder su capacidad de realizar funciones cotidianas: vestirse, levantarse de la cama, subir un tramo de escaleras y otras. En un estudio de 2018 que hizo el seguimiento de más de 2,900 adultos mayores durante 23 años, los investigadores encontraron que aquellos que consumían la mayor cantidad de proteínas tenían un 30% menos de probabilidades de tener una discapacidad funcional que aquellos que comían menos cantidad.

Si bien no es concluyente (para comenzar, los adultos mayores que comen más proteínas pueden ser más saludables), “nuestro trabajo sugiere que los adultos mayores que las consumen más tienen mejores resultados de salud”, dijo Paul Jacques, coautor del estudio y director del programa de epidemiología nutricional en el Centro USDA Jean Mayer de Investigación sobre Nutrición Humana del USDA de la Universidad Tufts.

En otro estudio que se publicó en 2017, y siguió a casi 2,000 adultos mayores durante seis años, las personas que consumieron la menor cantidad de proteínas presentaron casi el doble de probabilidades de tener dificultades para caminar o subir escalones que las que comían más, más allá de sus conductas de salud, condiciones crónicas y otros factores.

“Mientras que comer una cantidad adecuada de proteínas no va a prevenir la pérdida de músculo asociada con la edad, no comer suficiente puede ser un factor exacerbante, que haga que los adultos mayores pierdan músculo más rápido”, dijo Wayne Campbell, profesor de ciencias de la nutrición en Universidad de Purdue.

Ingesta recomendada. Entonces, ¿cuánta proteína deben comer las personas mayores? El estándar que se cita con frecuencia es la cantidad diaria recomendada (RDA): 0.8 gramos de proteína por kilogramo (2.2 libras) de peso corporal.

Para una mujer de 150 libras, eso se traduce en comer 55 gramos de proteína al día; para un hombre de 180 libras, requiere comer 65 gramos.

Para poner esto en perspectiva, una porción de 6 onzas de yogur griego tiene 18 gramos; una media taza de queso cottage, 14 gramos; una porción de 3 onzas de pollo sin piel, 28 gramos; media taza de lentejas, 9 gramos; y una taza de leche, 8 gramos. (Para verificar el contenido de proteínas de otros alimentos comunes, haz clic aquí).

Sin embargo, los adultos mayores rara vez se han incluido en los estudios realizados para establecer las RDA, y los expertos advierten que esta norma podría no abordar adecuadamente las necesidades de salud de la población de mayor edad.

Después de revisar evidencia adicional, en 2013, un grupo internacional de médicos y expertos en nutrición recomendó que los adultos mayores saludables consumieran de 1 a 1.2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal por día, un aumento del 25% al 50% sobre la RDA (de 69 a 81 gramos para una mujer de 150 libras, y de 81 a 98 gramos para un hombre de 180 libras). Sus recomendaciones fueron posteriormente aceptadas por la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo.

Cuando la enfermedad es un problema. Para las personas mayores con enfermedades agudas o crónicas, el grupo sugirió un consumo de proteínas de 1.2 a 1.5 gramos por kilogramo de peso corporal, agregando que la cantidad necesaria precisa “depende de la enfermedad, y de su gravedad” y otros factores. (A un nivel de 1.5 gramos por kilogramo, una mujer de 150 libras tendría que comer 102 gramos de proteína diaria, mientras que un hombre de 180 libras tendría que comer 123 gramos). Incluso, dijeron que podrían ser necesarios niveles aún más altos, hasta 2 gramos por kilogramo de peso corporal, para adultos mayores que están gravemente enfermos o desnutridos.

(Estas recomendaciones no se aplican a los adultos mayores con enfermedad renal, que no deberían aumentar su ingesta de proteínas a menos que estén en diálisis, según los expertos).

“La proteína se vuelve mucho más importante durante eventos en la vida de un adulto mayor que previenen que usen sus músculos como antes, como un reemplazo de cadera o rodilla”, dijo Stuart Phillips, director del Centro de Investigación de Nutrición, Ejercicio y Salud de la Universidad de McMaster, en Canadá.

“Las cantidades más altas de proteína tienen valor cuando algo en el cuerpo de un adulto mayor está cambiando”, estuvo de acuerdo Campbell.

Campbell es coautor de un nuevo estudio en JAMA Internal Medicine que no encontró beneficios al aumentar la ingesta de proteínas para hombres mayores. Esto podría deberse a que el período de intervención, seis meses, no fue lo suficientemente largo. O podría haber sido porque los participantes del estudio se habían ajustado a sus dietas y no estaban expuestos a estrés adicional por enfermedad, ejercicio o pérdida de peso, explicó.

Cantidades por comida. Otra recomendación sugiere que los adultos mayores distribuyan el consumo de proteínas de manera uniforme durante el día. Esto surge de investigaciones que muestran que las personas mayores son menos eficientes en el procesamiento de proteínas en su dieta y pueden necesitar una “dosis por comida” más alta.

“La cantidad total que se come puede no importar tanto como la que se consume en cada comida”, dijo la doctora Elena Volpi, profesora de geriatría y biología celular en el área médica de la Universidad de Texas en Galveston. “Si como muy poca proteína durante una comida, es posible que no estimule adecuadamente la absorción de aminoácidos en el músculo esquelético. Si como demasiado, digamos un gran bistec, no podré almacenarla toda”.

Basándose en su investigación, Volpi sugiere que los adultos mayores coman de 25 a 30 gramos de proteína por comida. En la práctica, eso significa repensar lo que las personas comen en el desayuno, cuando la ingesta de proteínas tiende a ser más baja. “La avena o el cereal con leche no es suficiente; deberían pensar en agregar un yogur griego, un huevo o una salchicha de pavo”, dijo Volpi.

Todas las formas de proteína están bien. La proteína animal contiene los nueve aminoácidos esenciales que nuestros cuerpos necesitan; la proteína vegetal no. Si eres vegetariano, “solo se necesita más trabajo para equilibrar todos los aminoácidos en tu dieta, al comer una variedad de alimentos”, dijo Denise Houston, profesora asociada de gerontología y medicina geriátrica de la Escuela de Medicina Wake Forest en Carolina del Norte. De lo contrario, “normalmente recomendaría tener un poco de proteína animal en la dieta”. Mientras la carne roja sea magra y no la comas a menudo, “está bien”, agregó.

Suplementos. ¿Qué pasa con los suplementos de proteína en polvo o líquido? “Generalmente no hay necesidad de suplementos a menos que alguien esté desnutrido, enfermo o hospitalizado”, dijo Volpi.

En un nuevo estudio, aún no publicado, Volpi examinó la posibilidad de complementar las dietas de adultos mayores dados de alta del hospital con proteínas adicionales durante un mes. Los datos preliminares, aún por confirmar en un ensayo clínico más amplio, muestran que “esta estrategia puede mejorar la recuperación luego de una hospitalización”, dijo Volpi.

“La primera línea de defensa siempre debe ser una comida real”, dijo Samantha Gallo, directora asistente de nutrición clínica en el Hospital Mount Sinai, en Nueva York. “Pero si alguien no puede comer un sándwich de pavo y prefiere tomar un batido de proteínas durante el día, lo intentaremos”.

Sin embargo, los adultos mayores no deben tomar rutinariamente batidos de proteínas en lugar de comidas, advirtió Gallo: “Es una mala idea que puede en realidad reducir la ingesta de proteínas y calorías a largo plazo”.

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