Puede peligrar prevención de enfermedades de transmisión sexual por recorte de fondos

Personal mantiene una reunión informal antes de abrir la clínica gratuita de enfermedades de transmisión sexual India Street Public Health Center en Portland, Maine, en febrero. Expertos temen que los recortes que la administración Trump podría imponer lesionen el esfuerzo por disminuir la cifra récord de ETS. (Derek Davis/Portland Press Herald via Getty Images)

El esfuerzo de la administración Trump por congelar los fondos para organizaciones que aconsejan sobre abortos, y los practican, podría afectar el esfuerzo por prevenir brotes de enfermedades de transmisión sexual (ETS), temen funcionarios de salud pública.

Dirigir ese dinero hacia servicios que no son integrales, podría paralizar otros esfuerzos federales que son críticos para el área de la salud sexual.

“Esta es la tormenta perfecta, y llega en el peor momento”, dijo Daniel Daltry, jefe de programas en el HIV/AIDS, STD and Viral Hepatitis Program del Departamento de Salud de Vermont.

En 2016, se reportaron a nivel nacional más de 2 millones de casos de clamidia, gonorrea y sífilis, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Fue el número histórico más.

Ahora, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) ha propuesto cambios a las reglas para el programa federal de servicios de planificación familiar, conocido como Título X. Daltry y otros expertos temen que los cambios dificulten el acceso a las pruebas y el tratamiento de estas enfermedades.

Si se adoptan tal cual las proponen, las nuevas reglas requerirían que los servicios del Título X estén física y financieramente separados de los servicios de aborto.

El punto es que muchas clínicas de planificación familiar se comprometen a ofrecer servicios integrales, que incluyen anticoncepción y referencias para abortos, dijo David C. Harvey, director ejecutivo de la Coalición Nacional de Directores de ETS, que representa a departamentos de salud pública y organizaciones comunitarias. “Y si estos principios no se pueden cumplir, tememos que muchos programas decidan no tomar el financiamiento del Título X”.

Con menos fondos, tendrían menos recursos disponibles para la prevención, detección y tratamiento de las ETS.

Los fondos del Título X nunca fueron autorizados para abortos. Pero el presidente Donald Trump y otros republicanos han prometido cortar toda la financiación federal para Planned Parenthood, y otras organizaciones que los ofrecen.

Es muy pronto para saber qué pasará. La regla propuesta se publicó el 1 de junio y está disponible para comentarios del público hasta finales de julio.

El Título X proporciona subvenciones que financian la planificación familiar, la detección de ETS y la detección de cáncer de seno y de cuello uterino en casi 4,000 sitios en todo el país.

El programa sirve principalmente a mujeres jóvenes de bajos ingresos, aunque un número creciente de hombres también recibe servicios en clínicas financiadas por el Título X.

Las clínicas son reconocidas principalmente por ofrecer servicios de anticoncepción, pero los servicios de detección y tratamiento de ETS que brindan también son fundamentales. Los jóvenes de entre 15 y 24 años representaron la mitad de todos los nuevos casos de ETS en 2016 (las cifras más recientes disponibles), según los CDC. Una de cada 4 adolescentes sexualmente activas sufrió una enfermedad de transmisión sexual.

Las personas que están infectadas generalmente no tienen síntomas. Estas enfermedades son fáciles de curar con antibióticos, pero sin tratamiento pueden causar problemas de salud graves, como la enfermedad inflamatoria pélvica, y hasta infertilidad.

Incluso si los jóvenes tienen cobertura a través del seguro de sus padres, muchos evitan usarlo, porque temen que el plan notifique a sus padres que han sido evaluados o tratados por una enfermedad de transmisión sexual. En cambio, pueden visitar una clínica que recibe fondos del Título X donde reciben servicios confidenciales que pagan en una escala móvil en función de sus ingresos.

Daltry y otros expertos en salud pública están preocupados que los cambios propuestos a las reglas del programa de planificación familiar del Título X puedan resultar en el cierre de algunas clínicas de planificación familiar y otras clínicas de planificación familiar que también brindan servicios de aborto.

El número de clínicas de enfermedades de transmisión sexual financiadas por gobiernos locales o estatales se ha reducido en la última década, y muchos estados dependen de otros proveedores para pruebas y tratamiento, dijo Harvey.

A principios de este año, la administración Trump alentó a los proveedores que hacen hincapié en métodos naturales de planificación familiar a que solicitaran dinero del Título X.

La Catholic Medical Association solicitó fondos del Título X este año. Según una declaración de la organización, la CMA “respalda todo tipo de planificación familiar natural; no apoyamos la anticoncepción artificial de ningún tipo; o el aborto por cualquier indicación, pero sí tratamientos apropiados tanto para la madre y el bebé según lo indiquen las circunstancias médicas”.

La doctora Anne Nolte, médica de familia del St. Peter’s Gianna Center, una clínica de ginecología e infertilidad en la ciudad de Nueva York, dijo que los médicos en su consultorio no recetan píldoras anticonceptivas u otros métodos anticonceptivos aprobados por la FDA. Pero “los pacientes pueden consultarnos para la detección y tratamiento de ETS”, dijo.

La regulación propuesta no se enfoca en las pruebas y tratamientos de enfermedades de transmisión sexual, pero aparece en una disposición que algunos defensores consideran preocupante.

La regla requeriría que se examine a los adolescentes que vayan a una clínica del Título X con una infección de trasmisión sexual, o a jóvenes embarazadas, para asegurarse que no sean víctimas de abuso sexual.

“La idea que todos los menores de 18 años que lleguen a la clínica porque tienen [una infección de transmisión sexual] o porque necesitan una prueba de embarazo tengan que ser examinados es un problema”, dijo Kinsey Hasstedt, editora senior de políticas del Guttmacher Institute, una organización de investigación y defensa de la salud reproductiva. “Van para que los apoyen con atención médica, y en su lugar tienen otro nivel de evaluación”.

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