Estudio revela sustancias prohibidas y peligro en suplementos de venta libre

(iStock/Getty Images)

Todo el mundo ha visto los anuncios o los productos en los estantes.

Un suplemento dietético que promete delgadez, sin hacer dieta ni ejercicio. O el que los convertirá en la envidia de otros levantadores de pesas en el gimnasio. Ni que hablar de los que ayudan a mejorar el desempeño en la cama.

Sus etiquetas dicen que son seguros y totalmente naturales. Pero, ¿lo son realmente?

Muchos de estos productos contienen ingredientes farmacéuticamente activos no aprobados y no regulados, según un estudio publicado en JAMA Network Open. Los autores escribieron que estas sustancias representan “un grave problema de salud pública”.

Investigadores del Departamento de Salud Pública de California (CDPH) hallaron que, de 2007 a 2016, 776 productos comercializados como suplementos dietéticos contenían ingredientes activos ocultos que no son seguros o no están estudiados. Entre ellos, la dapoxetina, un antidepresivo que no está aprobado en los Estados Unidos; y la sibutramina, que se incluyó en algunos suplementos para bajar de peso, pero fue prohibida en el mercado estadounidense en 2010 porque aumentaba el riesgo cardiovascular.

“Es delirante siquiera maginar lo que está sucediendo”, dijo el doctor Pieter Cohen, profesor asociado de medicina de la Cambridge Health Alliance en Massachusetts. Cohen no participó en el estudio, pero escribió un comentario publicado junto con la investigación.

Los hallazgos de los investigadores de California se basan en el análisis de una base de datos de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) que identifica a aquellos suplementos “contaminados”. Corey Egel, vocero del CDPH dijo en un correo electrónico que “este estudio sienta las bases para que la FDA y otras agencias continúen investigando, para frenar la fabricación, importación, distribución y venta ilegal de suplementos dietéticos adulterados”.

Cuando un producto está contaminado o adulterado significa que contiene ingredientes activos que no figuran en la etiqueta y que están fuera del radar de la FDA.

La FDA no clasifica a los suplementos dietéticos como medicamentos. Los considera alimentos. Incluyen vitaminas, minerales y productos botánicos, entre otros. No están diseñados para tratar o prevenir enfermedades y no están sujetos a pruebas de seguridad y eficacia previas a la comercialización, como ocurre con los medicamentos.

La base de datos de la FDA hizo un seguimiento de los problemas que surgieron durante la “vigilancia posterior a la comercialización”, una vez que los frascos ya estaban en los botiquines de los consumidores, como, por ejemplo, quejas por efectos secundarios. Estos problemas suelen generar cartas de advertencia de la FDA e incluso que la agencia solicite al fabricante que retire el producto del mercado.

Con un estimado del 50% de los estadounidenses consumiendo algún tipo de suplemento, los investigadores señalan que la industria de $35 mil millones es un gran negocio.

Pero Duffy MacKay, vicepresidente senior para asuntos científicos y regulatorios en el Consejo para la Nutrición Responsable, que representa a la industria, indicó que, con entre 50,000 y 80,000 etiquetas de suplementos en el mercado, 776 productos contaminados es grave pero no muestra que sea un problema generalizado.

De los productos adulterados, casi el 46% correspondió a desempeño sexual, el 41% a pérdida de peso y el 12% a los que prometen más músculo. En los suplementos analizados se encontraron ingredientes como el sildenafil, la principal sustancia activa del Viagra, y la efedrina, un estimulante de las píldoras de dieta que está prohibido en el país desde 2004. Esteroides anabólicos, o ingredientes similares, estaban en 73 de los suplementos para el desarrollo muscular.

Casi una quinta parte de estos suplementos contenía más de un ingrediente no aprobado.

“Los suplementos dietéticos adulterados tienen el potencial de causar efectos adversos para la salud por sí solos, y también en combinación con otros medicamentos que una persona puede estar tomando”, escribieron los autores.

Cohen estuvo de acuerdo y señaló que a un paciente con enfermedad cardíaca se le podría recomendar que se mantenga alejado de los medicamentos recetados para la disfunción eréctil, ya que podrían interactuar con otras drogas y bajar la presión arterial a un nivel peligroso.

Si ese mismo paciente recurre a suplementos de venta libre que se comercializan como “totalmente naturales”, creyendo que no es peligroso y resulta que contiene sildenafil, puede haber una crisis médica grave. “Y eso es muy preocupante”, agregó Cohen.

Los autores del estudio escribieron que estos suplementos dietéticos adulterados “se consumen bajo la presunción de seguridad y tienen el potencial de causar consecuencias peligrosas en casos de mal uso o sobredosis”.

Cohen sugirió buscar suplementos con un solo ingrediente, ya que tienen menos chance de contener sustancias secretas y dañinas. Y nunca confíe en un suplemento que definitivamente dice que puede mejorar su salud.

MacKay, del grupo comercial de la industria de los suplementos, hizo eco de ese consejo y dijo que las afirmaciones absolutas sobre la pérdida de peso o el desarrollo muscular son señales de alerta.

Estos productos se venden por internet o en tiendas “sospechosas”, y tienen nombres ridículos como “Ball Refill” o “Weekend Prince”, dijo.

MacKay agregó que “son bien diferentes de los legítimos”; y agregó que “apuntan a un consumidor que tal vez no tiene problema en usar un producto ilegal”. Este grupo podría incluir a los que son “ratas de gimnasio” y las personas que buscan Viagra sin receta médica.

Pero una investigación previa, realizada por Cohen y citada en el nuevo estudio, observó el problema a través de una lente diferente. Señaló las deficiencias en el sistema de vigilancia posterior a la comercialización, especialmente la incapacidad de los médicos y de los consumidores para identificar un producto adulterado como la causa de un problema de salud, o de saber que estos problemas deben informarse a la FDA.

Los investigadores escribieron que “en un período de tres años, los centros de control de envenenamiento recibieron 1,000 informes más de eventos adversos asociados con el uso de suplementos dietéticos que la FDA”.

Es poco lo que la FDA puede o hará una vez que se identifica a un mal fabricante. Los retiros de suplementos no son como los de alimentos, dijo Cohen. Con los suplementos, la agencia federal solo puede notificar a la empresa que sus productos tienen ingredientes no aprobados. Depende de la compañía retirarlo voluntariamente del mercado o no. “Este proceso está completamente quebrado”, finalizó Cohen.

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